Evasión

locomotive-2814130_640Hay un tren que une los imaginarios de Sam y Soyer.

A Sam le gusta nadar, sumergirse en las profundidades,

A Soyer volar, elevarse por encima de las nubes,

De regreso a casa, después de un largo día de trabajo,
Se deslizan redimidos entre los vagones,
Del dorado al azul, del azul al dorado,
Y de fondo, Otherside en la radio.

Acaso fue la tarde

fotolia_128430240-2Un día más, Laura llegaba a casa con esa pesada sensación de nostalgia en el estómago.

El color violeta de la tarde evocaba aquellos alegres días en los que acaba la jornada impaciente por volver a casa.

Atravesó el umbral de su puerta, lanzó el portafolio sobre la mesa y los tacones al aire. Descorchó un Cabernet Sauvignon y, tras saborear el primer trago, se desplomó en el sillón.

Entornó los ojos y escuchó la dulce voz de Ella Fitzgerald susurrando “I’m beginning to see the light”, y entonces llegaron ellos,  los olvidados anhelos. Las suaves caricias en el cuello, el pelo lentamente enmarañado, las mejillas tibias y las cosquillas bajo la nariz. Sintió el profundo abrazo de su amado ausente, ahora cercano. Poseída por el azul de sus ojos y el brillo de su sonrisa, imaginó que le besaba, cuando una lengua áspera y seca le rascó los labios, devolviéndole de golpe a su sillón.

Con el felino en su regazo, Laura bebió y olvidó.

La afición de Marta

Elegant lady in evening dressNo había ninguna razón para creer que este marido iba a ser mejor que los anteriores, pensaba Marta mientras fregaba escrupulosamente los platos en los cuales había servido a Raúl su última cena.

Se sentía feliz. “El negro te sienta fenomenal, realza tu figura, y, cuando rematas el conjunto con las perlas que te dejó la abuela, consigues tener ese aire etéreo y elegante que te hace irresistible”, se oía en el altavoz de sus pensamientos.

Como las veces anteriores, Marta estaba segura de haber hecho un buen trabajo.

La curiosidad no mató al gato

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El diablo preguntó al gato si quería ser tigre o pantera, y el gato le respondió que no era tan ambicioso, que sólo aspiraba a tener muchos ratones para comer cada día.
Así fue como el gato atravesó la trampilla de salida a la calle y se encontró con un horizonte lleno de ratones que, al verlo, se abalanzaron sobre él y se lo comieron.