En el camino equivocado, o no

Caminó calle abajo sumido en la desesperación.
Acaba de salir de su prisión, y no reconocía el cielo, ni el aire, ni las gentes que actuaban a su paso en escenas de una película de acción.
Sin alma, llegó al cruce, inmerso en un profundo vacío, en el sinsentido de toda la semana.
Tras las largas horas, de tan solo unos segundos, que duró su ataque de angustia, el azul del cielo alcanzó sus pies, y se hizo profundo, oscuro, impalpable, sordo, volátil.
Flotó.
Y se elevó.

agujero espacial

Andy cayó en la cuenta de que no iba en dirección a su casa ¿Qué casa?
De que no iba en dirección a su hogar ¿Qué hogar?
De que no iba a encontrarse con ningún amigo ¿Qué amigo?
De que mañana no volvería a su trabajo ¿Qué trabajo?
El universo entero se lo tragó, y brillaron miles de pedazos de sí mismo, en la mejor y última sensación de su vida.
Abrió los ojos.
Y volvió a ser lunes.

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